El peor momento, fue cuando llovió en BBAA. Ese momento fue el de la despedida como un algo que empezó como chaparrón y fue tormenta. Los rayos cayeron con todo cuando nos caian lagrimas durante un buen rato, en nuestro sillón, mirando a la señora que se colaba en el banco, o cuando pasó Jorge a buscarme, seguía mal cuando te llame del aeropuerto.
Ahora cada minuto, una nuve se mueve, entra un poquito más de Sol y ya empiezo a ver ese amanecer de sabado de Mayo que nos va bañar con esa onda-partícula de felicidad apacible y desbordante.
Un día menos.
Me voy a dormir. En la tierra tocaya a la de producción de cine local.
Te amo.